
Si supieras que te invento cada noche
despojándote del vestido de pudor,
desgarrándolo con tus lujuriosos dedos
y vistiéndote solo con cálido el viento.
Te imagino entre la oscuridad desnuda,
acariciándote, elevándote al cielo con
tus caricias provocadas por las fantasías
que impulsan a deshojar tu piel vestida de nada.
¡Sí supieras que te imagino, que te invento!
Que te imagino musitando incoherencias
lascivas a tu piel, a mis caricias imaginarias,
mientras el intruso brillo de Saturno se
encaja en la penumbra y delata tu relieves.
Te dibujo retorcida, perdida, gimiendo,
mordiéndote los labios con los dientes,
mordiéndote los dedos con los labios,
inmersa el en ritual a punto de llegar.
Te imagino extasiada nombrándome.